En la bruma del anhelo y el suspiro,
donde la luz se desvanece en lo lejano,
surge un sueño, un deseo sin destino,
un eco en el alma que clama el amor humano.
En un horizonte donde se entrelazan,
los dos caminos que jamás se encontraron,
donde las estrellas en su danza se abrazan,
y donde los destinos que los miedos sellaron.
En ese lugar donde lo imposible reside,
bailan las sombras con la luz más pura,
con un susurro que al corazón divide,
entre la realidad y la dulce locura.
Atrévete a soñar, aunque parezca inalcanzable,
pues en la oscuridad siempre brilla una estrella,
y en el eco del imposible, siempre palpable,
se esconde la esencia más pura de tu huella.
¿Quién
puede negar que el corazón late?
El
que diga que nunca se ha enamorado, miente.
Dos
almas se entrelazan y el corazón uno es,
pero
hay ocasiones donde el corazón latiendo en vano está.
Tengo el corazón pendiente desde siempre,
nunca he perdido el equilibrio de mi soledad.
No es que no sepa amar, es que temo salir fusilada,
me alejo cuanto más amo, aprendí que es mejor así.
En un horizonte donde el imposible reside,
en la sombra de la noche callada,
se esconde el anhelado de un alma apasionada,
que en el amor esperanza no ha encontrado.
Hay amores que solo pueden vivir en el corazón,
no en tu vida ni pueden hacerte compañía.
Consuela el alma admirando desde lo lejos con valentía,
que esperar esa ilusión sería una sinrazón.
Llora un poquito y luego levántate,
que es mejor haber amado y llorado,
a no sentir vivo el corazón.
16 de
febrero,
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