Si tuvieras la oportunidad de escribirle una carta a tu padre antes de que nazcas, ¿qué le dirías?
Querido padre:
Sé que esperabas un niño, pero soy niña, yo no elegí lo que sería, el universo y la naturaleza quiso que yo fuera niña, pero no te preocupes que igual jugaré a la pelota contigo, y aprenderé todo lo que quieras que aprenda. No te sientas triste, papi, que yo seré lo que tanto querías o no sé si me querías, pero ya estoy en camino y te agradezco por cuidar mi casita en la barriguita de mi mamita.
Papi, yo puedo aprender igual que un niño, pero ten en cuenta que siempre seré niña, y tengo algunas diferencias que por naturaleza me son dadas. Necesitaré de tu afecto, de tu amor paternal, soy más emocional, pero con tu protección eso será compensado, tú solo cree en mí y dame la fuerza para seguir adelante. No me compare con nadie, dígame que soy como una rosa hermosa y primorosa, que soy única, eso fortalecerá mi autoestima.
Será el primer hombre en mi vida, príncipe, dueño de mi corazón sin mucho esfuerzo, sus brazos fuertes serán los primeros, por usted sabré el modelo varonil que se estampara en mi alma. Por usted sabré de bigotes, barba, fútbol y amor a la patria.
Su modelo será lo que buscaré en mi futuro novio, lo sé ni he nacido y ya menciono al novio, pero debe saber que algún día formaré una familia, si Dios quiere, y usted tiene el desafío de construir el estándar del hombre que anhelaré en mi futuro esposo.
Por favor, ame y respete a mi madre como quisiera que me amarán a mí en un futuro. Si usted la ama me estará amando a mí también. Si hace feliz a mamá, los hijos somos felices. Cómprele flores, trátela como una reina, y ella lo tratará como un rey, las mujeres somos simples: necesitamos de afecto y actuamos con el corazón.
Volvamos conmigo, soy su hija, y no será fácil criarme, lo sé, nada es fácil, será todo un reto enseñarme, dejarme guiar, pero téngalo por seguro que va a influir mucho en mí como ninguna otra persona lo hará. Téngame paciencia, no use palabra groseras conmigo, tampoco me insulte que todo lo que me diga me lo creeré de inmediato, y dejaré que otros hombres me traten de la misma manera. Enséñeme a decir no, a irme donde no me quieran, a decir no a la falta de respeto y a no tolerar el maltrato. Enséñeme mi valor en la vida, dígame que soy amada, fuerte e inteligente, verá como floreceré y mis pétalos darán color a su vida.
Póngame límites, los necesitaré; hábleme con dulzura, con verdad y amor; atesore y disfrute cada etapa de mi crecimiento; asegúrese que entienda que soy importante para usted, y no dude en volverme a decir que me ama y que por más lejanos que estén mis pisadas, estará mi padre para mí.
Y recuerde, papito: si gana mi corazón, lo habrá ganado todo.