Generación Idiota
Una crítica al adolescentrismo
Un libro escrito por Agustín Laje.
Agustín Laje Arrigoni, nacido en la Ciudad de Córdoba, Argentina (1989). Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Católica de Córdoba y Máster en Filosofía por la Universidad de Navarra, el afamado escritor, politólogo, intelectual y conferencista Agustín Laje ha participado como autor y coautor en varios libros, entre los cuales destacan: El libro negro de la nueva izquierda (2016) y La batalla cultural (2022). Ha visto publicado columnas en medios locales, nacionales e internacionales, es también un conferencista y ha viajado a diversos países.
El libro ha sido publicado en la Ciudad de México en el 2023 por la editorial HarperCollins México, impreso en Estados Unidos. Contiene ideas, descripciones, letras de canciones, poemas y citas bíblicas tomada de la Biblia, versión Reina Valera (RVR) 1977. El libro cuenta con 303 páginas y cinco capítulos: «La sociedad adolescente», «La sociedad adolescente a la deriva», «La frivolidad de idiotismo», «Socialización en la sociedad adolescente» y «Política en la sociedad adolecente».
El libro cuenta con una introducción que viene a hacer en está ocasión el resumen de los capítulos a tratar. Me pareció, realmente, un buena síntesis de todo, de manera resumida sacaré lo más relevante y lo escribiré en tercera persona.
En el primer capítulo, «La sociedad adolescente». Se asocia tres formas de edad a tres formas de sociedad muy distintas. Estudia el rol y el poder de los ancianos en sociedades arcaicas, antiguas y medievales, para luego advertir su caída con el advenimiento de las sociedades modernas, donde se pone el foco en el rol y el poder de los adultos, a la que llamamos posmoderna, donde parece tomar el control el adolescente, aquí se aborda un análisis sobre ello.
En el segundo capítulo, «La sociedad adolescente a la deriva». En primer término, se impone la del idiotismo, remontándose a Grecia antigua para traer desde allí el término idios, del que proviene la palabra "idiota", se conecta su significado con otros tipos de idiotas que surgen en el mundo moderno, como el hombre-masa de Ortega y Gasset, y, finalmente, con el idiota posmoderno que reivindican Deleuze y Guattari. Otra cuestión crucial es el problema con el gran tópico de la identidad, cada vez más omnipresente. Sentido e identidad no solo son problemas que, a nivel individual, se han adjudicado comúnmente al estadio adolescente de la vida, sino que ahora, a nivel colectivo, podemos adjudicárselos a la forma de nuestra sociedad.
En el tercer capítulo, «La frivolidad del idiotismo». Aquí se explora las maneras dominantes de la frivolidad, desde el sistema de la moda, para analizar como funciona actualmente. Más que un mecanismo de recambio de productos, lo que la moda opera es un cambio al nivel de las significaciones, vinculando esas significaciones con la política y las batallas culturales, su aceleración en cuestión de identidad. De la misma forma con el fenómeno de la fama, en su tránsito degradante a la farándula de nuestro días. Laje, trata de comprender cómo se construye la farándula en el siglo XXI, cómo funciona el poder mimético y como se aprovecha políticamente. Asimismo, se adentra en el mundo digital para desentreñar como se incrustan en nuestra vida.
En el cuarto capítulo, «Socialización en la sociedad adolescente». Trata de la socialización, entendida como el proceso por medio del cual aprendemos a vivir en nuestra sociedad, empezando por la familia, tratando de responder a las preguntas: ¿Qué ha quedado de la familia en una sociedad donde todos resultan ser adolescentes? ¿Es que vivimos realmente en una cultura prefigurativa, como sostuvo Margaret Mead? ¿Acaso son los adolescentes los que socializan a los adultos y no al revés? Aquí res
En quinto y último capítulo, «Política en la sociedad adolescente». Dedicado de forma exclusiva a la política. Por un lado, la forma de nuestro Estado. Laje, se pregunta y se responde: «¿Paternalismo acaso? ¡De ninguna manera! ¡Niñerismo!» Menciona que la sociedad adolescente tiene su Gran niñera, el Estado que la rige, que está allí para cubrir necesidades y disciplinarlos, saciar y estimular nuestros deseos y vigilar nuestra felicidad. Por otro lado, Agustín, estudia la rebeldía política, menciona sobre la Nueva Izquierda y el progresismo, caracterizado por Deleuze y Guattari, según Laje, se trata de una rebeldía idiota. Termina su libro con un nuevo modelo de rebeldía, tomando al emboscado de Jünger como referencia, propone la sustracción del idiotismo político y para rebelarse de verdad contra el sistema establecido.
Personalmente, no me agrada que el adolescentrismo se relacione como lo pésimo, por así decirlo, es verdad, que la etapa de la «adolescencia» se caracteriza por ser de un constante cambio pasando de la niñez a la adultez, siendo los cambios físicos como psicológicos. No creo que sea para llegar a un punto de comparación que es un estado de tontos o idiotas por así decirlo. He sido adolescente, y puedo decir que mi adolescencia ha sido más centrada que incluso mi vida como adulta. También es verdad que por lo general el adolescente está a la expectativa de dejarse llevar por lo superficial, fiestas, rebeldía, etc. Pero también es verdad, que existen adolecentes con ganas de hacer cosas diferentes, de explorar el mundo que les rodea, preocupándose por su entorno, comprendiendo más el porqué de las cosas y tomando conciencia. Entonces llego a la conclusión que la «adolescencia» es una etapa donde se está en busca de orientación, modelos y personas guías, y estas a su vez influirán positivamente o negativamente en sus vidas. Por lo tanto, los idiotas o tontos, son las personas que sabiendo de lo malo se aprovechan de las personas vulnerables, en este caso de la sociedad adolescente.
Laje, también critica al «Estado paternalista», su crítica me hace mucho ruido y me pregunto, ¿es malo estar bajo el cuidado de un padre? Entiendo que un padre jamás deja de ser padre, partiendo bajo esa premisa no es malo ser padre ni estar bajo el manto de uno. Lo que Laje intenta decir, entonces, es que en muchas ocasiones estamos a la expectativa de lo que el padre nos diga o nos de, de ahí parte una nueva pregunta que me surge, ¿será que el padre quiere eso?, ¿nos han educado para ser independientes?, ¿nos han enseñado a pensar y decidir por nosotros mismos? ¿Soy ya un árbol torcido o un mono amaestrado? Podemos caer en pregunta tras pregunta, caer en la crítica tras crítica y esa es la labor de los críticos, ¿pero quién va más allá de la crítica? ¿A caso no estamos cansados de escuchar críticas y desalientos? Entonces concluyo que Laje es un buen crítico, que nos hace despertar de nuestro sueño, nos genera conciencia y luego cada uno baila con su pañuelo. Pero... ¿será qué podemos realmente cambiar nuestro sistema? Nuestro sistema está enclaustrado y difícilmente se puede modificar y quienes se atreven a modificar serán tildado de rebeldes o se les cerrará las puertas, así es nuestra cruda realidad, y eso no lo experimenta un adolescente, sino un adulto. Esto me recuerda a que alguna vez escuche en la presentación de un libro: «Aquel que quiera ser un buen líder, será un mártir y/o rebelde tendrá que morir por sus ideales». ¿Y quién está dispuesto a morir en pleno siglo XXI?
P. D: Todavía no he empezado a leer el libro, solo le he echado una hojeada a todo y empecé por donde se debe empezar, por el comienzo. XD