Desde que somos pequeños se nos inculcan algunos hábitos en casa como en la escuela. En la escuela sobre todo nos inculcan el hábito de la lectura, en alguna escuelas más que en otras. Aprendemos entonces, en nuestros primeros años: a leer, a escribir, a sumar, a restar y a dividir. Algunos creen que eso es más que suficiente para una persona, por ejemplo, el caso de los menonitas, que solo van a la escuela hasta quinto de primaria y luego la comunidad enseña a los niños a labrar la tierra y a las niñas a realizar los quehaceres del hogar. Es un forma de vida, no voy a entrar en discusión, cada quién con lo que cree que es mejor, me perdí... regresemos a los libros.
Según mi experiencia, solo en la secundaria, edad escolar, estábamos destinados a leer dos o tres libros al año, según el plan lector, en el área de comunicación social teníamos que leer de dos a tres hojas diarias y realizar un resumen en el cuaderno, el cuaderno era revisado en clase, y como nadie quería perder una firma de la docente, teníamos que cumplir. La verdad es que yo siempre lo hice por cumplir, en el colegio no me apasione por los libros. Los libros escogidos siempre eran clásicos, y por algún motivo no me llamaban la atención. Tampoco encontraba alguna razón para leer, ni mucho menos hacer un resumen. Lo cierto es que lo hacia por cumplir. Quizá fue un error no hacernos pregunta mientras leíamos, preguntas como: ¿Qué podemos rescatar de la lectura? ¿Para qué nos sirve? ¿Cómo lo relacionamos con la vida diaria? ¿Qué te pareció tal personaje? ¿Cómo podríamos cambiarle el final? Si bien es cierto estas preguntas te las hace el docente en clase, pero... ¿estás preguntas me la hacía yo misma? No, yo solo hacía resumen por cumplir y ya. Hemos estado acostumbrados que sean otras las personas que no hagan reflexionar mediante preguntas, y no nosotros mismos, a través de nuestros propios comentarios, críticas y reflexiones. Finalmente, todo lo que se aprende en la edad escolar es preparación para la vida adulta, y muchas veces no aplicamos lo que hemos aprendido, o simplemente, lo damos por algo vano y sin sentido.
Entonces, como ya lo dije, no suelo hacer resúmenes de libros, pero en vista que se me pedido compartir lo que leo, ha hecho que me motive a hacer resúmenes y no porque sea una obligación o porque hay una nota de por medio, sino porque creo que uno se enriquece más escribiendo y compartiendo lo que ha leído y aprendido. Mis lecturas estarán acompañadas de opiniones y comentarios personales, que es algo que me agrada hacer, y me resulta imposible dejarlo de hacer.
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