En lo particular, no me gusta mucho celebrar mi cumpleaños, pues considero que uno está esperanzado que lo saluden, a veces no ocurre eso, y se siente mal. Las personas tienen diversas manera de celebrar un cumpleaños, algunos toman la iniciativa y lo organizan, otros esperan ser agasajados, otros prefieren pasarla solo, viajando o descansando.
Yo ya me acostumbre a pasarla sola y/o a veces viajo sola, en el trabajo y/o estudio te lo celebran como parte de lo programado y organizado previamente. La familia, va depender de las costumbres que se tenga y de su presencia y disposición de tiempo. En mi caso, la persona que prepara y organiza es mi madre, y su presencia no ha coincidido con los cumpleaños hace muchos años desde que trabaja fuera de la ciudad. Dicen que las madres son las que unen a las familias, es verdad, son ellas las que más se acuerdan de los hijos. Por parte de papá, no ha estado presente en los cumpleaños desde que yo era niña, trabaja fuera de la ciudad, y sus turnos no han coincido casi nunca.
Ese día siempre llegan saludos, muchos, pocos o un par, siempre son bien recibidos. A veces esperas más saludos, sobre todo de las personas que guardas mucha estima, pero no siempre llegan, porque se olvidaron, porque no sabían o porque no les importas (la verdad sin anestesia). Uno se siente triste esperanzado, por eso no me gusta este día. A veces, si tengo la confianza suficiente, escribo y les digo, "no me has saludado". Soy una exagerada.
Alguna vez leí que Jesús, Pedro y Juan, eran por así decirlo, más cercanos, Pedro el más colérico e impulsivo de los discípulos, y Juan, el más allegado y discípulo amado (a quién se le reveló el Apocalipsis y escribió cinco libros en el N.T). Por más cercanos que fueran han sido se han olvidado se cuidarlo, en caso de Pedro hasta el punto de negarlo tres veces, en caso de Juan mirándolo y acompañando desde lo lejos. Debemos entonces que Jesús se sintió triste, quizá decepcionado, pero no se enojó por ello ni guardo resentimiento. Nosotros, simple mortales, no debemos molestarnos por algo simple y cotidiano. Además que no vemos a Jesús celebrando un cumpleaños, ¿será que allí no era habitual hacer eso? Me comentaron alguna vez que la torta de cumpleaños tiene otro trasfondo, bueno, es otro tema a analizar, pero ahora no es relevante, al menos para mí.
Están las personas que deben estar...
Una vez fui a mi graduación de un programa. Invite a una amiga muy cercana y a su esposo, porque era con invitación, ella me dijo que "no" que ya tenía programada otra actividad. Me sentí muy triste, porque antes de invitarla, lo había meditado mucho, le avisé con una semana de anticipación, hay quienes programan sus cosas mensuales. Bueno, con el corazón partido, pensé que quizá no eran tan importante que digamos, pero bueno, hay que seguir adelante. No quería invitar a mi tía que vive en Lima, pues lo más probable es que me sienta incomoda, ya que yo no me siento cómoda con mi familia, no sé porque será que nunca han estado en los momentos especiales y ya me acostumbre, además que ese día yo tenía que dar palabras a nombre de la promoción y me iba sentir muy nerviosa, hay quienes se sienten más seguros con la presencia de su familia, en mi caso me siento más nerviosa no me da la confianza que necesito, no sé porque, pero eso es lo que me pasa, quizá tema a decepcionarlos y ha hacerlo mal, cuando estoy sola yo misma soy, creo que eso se remota a mi infancia, jamás he recibido unas palabras de ánimo y/o de felicitación por parte de mi familia, recuerdo que una ves estaba en un concurso de Kumite y me pegaron duro, yo era cinturón amarillo y me pusieron con una chica que ya era marrón, tenía miedo de decepcionar a mi padre, me puse nerviosa, y bueno perdí. Mi kimono era antiguo, es kimono era de mi padre, yo veía que todos los niños tenía un kimono nuevo y blanquito y era difícil no sentirse avergonzada, a parte que me quedaba muy grande. Yo no podía decirle a mi padre que quería un kimono nuevo, pues no había dinero además que lo más probable es que reaccione mal ante mi pedido. Ahora que lo pienso mejor, yo debería sentirme complacida de llevar un kimono de mi padre porque tenía mucho valor, pero en ese entonces yo no lo miraba así. Era adolescente y allí todos juzgan lo que vistes y a uno le hacen sentir mal por eso.
Ya me perdí, lo que iba a escribir. En la ceremonia de PDL, donde yo iba a dar las palabras en representación de mi promoción, me sentí triste pues todos estaban con sus amigos, yo pensé encontrar a algunos amigos allí, quienes eran mis compañeros de trabajo, ellos me había prometido estar, aunque ya no nos comunicamos después, yo tenía muy en cuenta sus palabras, nadie fue. Una amiga mía que fue sola me dijo que: "Están las personas que deben estar", si alguien no vino, pues no vino, hay que disfrutar de las personas que vinieron, total estaba acompañada de mi promoción. Invite a mi tía de Lima, y a una amiga de la universidad, mi tía se sintió orgullosa de mí al escucharme hablar, me tomó fotos y me grabó, yo sentía vergüenza. Mi amiga y promoción de la universidad, llegó tarde justo en la hora de los bocaditos, ja, ja. Yo tenía dos camino para elegir: enojarme o alegrarme, opté por alegrarme, mi amiga estaba disfrutando el momento porque había jugos y bebidas, ella me tomó fotos muy lindas con su celular último modelo y hasta me acompaño a cenar con algunas amigas de mi promoción.
Cuando llega mi cumple, trato de sentir que es un día normal, lo es, y ahora trato de disfrutarlo como llegue y en las condiciones que se den, se festeje o no, te saluden o no, no gano nada sintiéndome triste.
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